XXXVIII




Estoy contino en lágrimas bañado,
rompiendo siempre el aire con sospiros,
y más me duele el no osar deciros
que he llegado por vos a tal estado;
que viéndome do estoy y en lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para hüiros,
desmayo, viendo atrás lo que he dejado;

y si quiero subir a la alta cumbre,
a cada paso espántanme en la vía
ejemplos tristes de los que han caído;

sobre todo, me falta ya la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.

GARCILASO DE LA VEGA

Comentarios

dulce dijo…
Que pequeña que soy... si es que algo soy.
FGC dijo…
Uno puede ser lo quiere si es que se compromete a ello consigo mismo.
A veces nos volvemos pequeños ante las adversidades, y en esos momentos hay que sacar fuerzas de donde sea, o por nosotros mismos o con la mano de algún amigo, que, seguro, siempre alguno hay dispuesto a extenderla.
Anónimo dijo…
que mas sincero que unas lagrimas?
mas si salen d lo mas profundo del corazón
marisol dijo…
la espernza es lo que menos debemos peder