Educación Pública

Una Educación segregada no puede admitirse en un país democrático, y menos cuando la misma Educación establece diferencias en función del poder adquisitivo del estudiante y su familia.

Destrozar el sistema educativo sólo puede buscar como fin el dominio de las mentes de una sociedad que, ante tal retroceso, no podría pensar por sí sola y tendría problemas para defender sus derechos individuales como ciudadano. Sólo un programa dictatorial busca dificultar la capacidad de reflexión de la mente humana, para hacerse así con su dominio y poder manejarla y explotar al individuo a su antojo.

Un ataque a la Educación es un acto terrorista que no se debe permitir.
Sólo en la Democracia hay cabida para todo ser humano, independientemente de su estatus.





Viñeta de Frato Tonucci, “La máquina de la escuela”.

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